El cielo que dejamos de mirar

NOTICANTO Cultura lee dos poemas consecutivos de Donde las Paredes Hablan, de Maxiliano Manzoni: una mirada al cielo urbano, la memoria y la resistencia.

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NOTICANTO Cultura lee dos poemas consecutivos de Donde las Paredes Hablan, de Maxiliano Manzoni: una mirada al cielo urbano, la memoria y la resistencia.

El cielo que dejamos de mirar

De la noche urbana a la tormenta política en dos poemas de Maxiliano Manzoni

La ciudad moderna presume haber vencido a la oscuridad. Enciende avenidas, levanta postes, tiende cables y prolonga el día hasta borrar las estrellas. Pero en Firmamento ciudadano, Maxiliano Manzoni invierte esa idea de progreso: mientras más iluminamos el suelo, menos capaces parecemos de mirar el cielo.

El poema forma parte de Donde las Paredes Hablan, volumen escrito entre Asunción, Buenos Aires y Montevideo de junio de 2012 a mayo de 2016, y publicado por la editorial independiente Pathos de Café en 2017. El propio autor describió los textos del libro como “historias en verso”: escenas nacidas en Asunción, pero capaces de ocurrir en cualquier ciudad donde la rutina nos haga caminar con la cabeza baja.[1]

Una luna atrapada entre cables

Luna del siglo xxi
firmamento ciudadano,
enmarañado de cables:

La luna de Manzoni ya no pertenece únicamente al cosmos. Es una luna intervenida por la infraestructura humana: cables, avenidas y luces de baja tensión componen un cielo sustituto. La electricidad que debía ayudarnos a ver termina ocultando aquello que durante siglos nos enseñó a preguntar.

La pérdida no es solamente astronómica. Cuando el poeta escribe que las rutinas son “cabizbajas”, la postura física se convierte en una condición espiritual: dejamos de levantar la mirada, de buscar intimidad y de reconocernos bajo algo más grande que nosotros.

Firmamento ciudadano,
ahora vos nos observás,
mientras nosotros olvidamos
el misterio que es mirarte.

Aquí ocurre el giro central: ya no somos quienes contemplan el cielo; es el cielo quien contempla nuestro olvido. La ciudad sigue funcionando, pero ha perdido una de sus antiguas facultades: maravillarse.

El cierre condensa la paradoja en una imagen sencilla y poderosa:

Mientras más iluminamos avenidas,
menos ilumina nuestro cielo,
y enredados entre aquellos cables,
se quedaron nuestros sueños.

No se trata de una condena ingenua de la tecnología. La luz urbana representa también seguridad, actividad y vida colectiva. La crítica apunta a otra cosa: al precio invisible de un progreso que, cuando no se interroga, puede iluminar el camino y oscurecer el sentido.

Cuando la lluvia deja de ser agua

En el material recibido como referencia, Firmamento ciudadano aparece unido al texto que comienza “Cae la lluvia”. Sin embargo, en el libro son dos piezas consecutivas: la primera termina con la fecha “Junio/2012” y la segunda comienza en la página siguiente.[2] Leídas juntas funcionan como un díptico: del cielo físicamente oculto pasamos al clima político que cae sobre Paraguay.

La lluvia del segundo poema comienza como fenómeno natural, pero pronto cambia de sustancia. Se vuelve rumor, miedo y afrenta; cae sobre las plazas, las cámaras y las mentes. Los “nubarrones burlones” acompañan palabras amañadas, mientras una sala cerrada protege a quienes invocan la libertad después de haberla pisoteado.

La oposición es nítida: afuera está “la lluvia de la gente”; adentro, el discurso de quienes hablan en su nombre. El clima deja de ser paisaje y se transforma en una metáfora del poder. El invierno no sólo moja la tierra: impregna la memoria pública y devuelve un pasado que se creía superado.

La memoria como forma de resistencia

Ambos poemas comparten una advertencia. En el primero olvidamos mirar; en el segundo corremos el riesgo de olvidar la historia. La rutina borra las estrellas y el discurso político intenta borrar el pasado. Frente a esos dos olvidos, la poesía levanta la cabeza.

Por eso el final no es de derrota. La lluvia vuelve a caer sobre Paraguay, pero la voz poética se niega a resignarse. Esa negativa transforma la contemplación en resistencia: mirar el cielo, reconocer la tormenta y recordar quién la provoca son partes de un mismo acto ciudadano.

Más de una década después de su escritura, estos versos conservan su fuerza porque la ciudad que retratan no es sólo Asunción. Puede ser cualquier urbe latinoamericana atravesada por cables, pantallas, promesas y memoria. Cualquier lugar donde la luz artificial nos permita verlo casi todo, excepto aquello que dejamos de buscar.

En Donde las Paredes Hablan, la poesía no decora la ciudad: la interroga. Las paredes hablan, el cielo observa y la lluvia recuerda. Falta saber si nosotros todavía estamos dispuestos a escuchar.


Ficha de la obra

  • Libro: Donde las Paredes Hablan
  • Autor acreditado en el volumen: Maxiliano Manzoni
  • Edición al cuidado de: Ronald A. von Knobloch y Gabriela Arcondo
  • Ilustración de portada: Enrique Bernardou
  • Diseño gráfico: Juan Heilborn Díaz
  • Editorial: Pathos de Café
  • Lugar: Asunción, Paraguay
  • Año de impresión: 2017
  • Licencia indicada en el volumen: Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Nota editorial y atribución

El ejemplar consultado acredita al autor como Maxiliano Manzoni. Una entrevista publicada por Creative Commons Paraguay/TEDIC lo identifica como Maximiliano Manzoni Macías; NOTICANTO conserva en la ficha la forma impresa en el libro y deja constancia de la variante para facilitar su identificación.

Los fragmentos poéticos reproducidos no fueron modificados. La interpretación editorial de NOTICANTO Cultura se comparte bajo la misma licencia CC BY-NC-SA 4.0, que permite copiar y adaptar el material con atribución, para fines no comerciales y manteniendo la misma licencia.[3]

Referencias

[1]: Creative Commons Paraguay / TEDIC. “Poesía muy punk” con Licencia Creative Commons: entrevista a Maxi Manzoni Macías. La entrevista explica el origen urbano del libro, su escritura entre 2012 y 2016 y su publicación con Pathos de Café. [2]: Manzoni, Maxiliano. Donde las Paredes Hablan. Pathos de Café, Asunción, 2017. Edición al cuidado de Ronald A. von Knobloch y Gabriela Arcondo. [3]: Creative Commons. Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.


Obra, autoría y créditos de producción

Este NOTICANTO está basado en «Firmamento ciudadano» y en el poema consecutivo que comienza con el verso «Cae la lluvia», incluidos en el libro Donde las Paredes Hablan, de Maxiliano Manzoni, publicado en Asunción, Paraguay, por la editorial independiente Pathos de Café.

La edición del libro estuvo al cuidado de Ronald A. von Knobloch y Gabriela Arcondo; la ilustración de portada es de Enrique Bernardou y el diseño gráfico de Juan Heilborn Díaz.

Luis Carlos Bardullas Núñez es fundador de SINFIN.MX y creador y editor de NOTICANTO, proyecto independiente que transforma asuntos de actualidad, tecnología y cultura en producciones musicales acompañadas de información, contexto y análisis. Trabaja en tecnologías de información desde 1985 y desarrolla proyectos de transformación digital, comunicación, marketing y producción multimedia desde Colima, México.

  • Obra poética original: Maxiliano Manzoni.
  • Adaptación lírica, concepto, análisis y dirección editorial: Luis Carlos Bardullas Núñez.
  • Proyecto, producción y publicación: NOTICANTO / SINFIN.MX.
  • Arreglo musical e interpretación: Mureka.ai.
  • Asistencia creativa y documental: Gemini.
  • Contraste documental, estructuración y asistencia editorial: OpenAI — ChatGPT.

Los fragmentos poéticos citados no fueron modificados. La obra original y esta adaptación se comparten bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0).